El Jardín Maternal, como primer ciclo del Nivel Inicial, constituye un espacio educativo fundamental en el que los niños y las niñas inician su recorrido escolar y amplían progresivamente su relación con el mundo social, cultural y afectivo.
En este período, la institución se presenta como un ámbito de cuidado y enseñanza donde se articulan de manera inseparable el acompañamiento afectivo y las primeras experiencias educativas significativas.
Desde una concepción integral del desarrollo infantil, el Jardín Maternal propone un ambiente especialmente pensado para favorecer los primeros acercamientos al aprendizaje a través del juego, la exploración y la experimentación.
El juego, entendido como la actividad central de la infancia, se convierte en el principal organizador de las propuestas pedagógicas, posibilitando que los niños exploren el entorno, se expresen, construyan sentidos y establezcan vínculos en un clima de seguridad y confianza.
Las salas de uno y dos años ofrecen múltiples oportunidades para el descubrimiento del ambiente a partir de experiencias sensoriales variadas: tocar, mirar, escuchar, oler y moverse son acciones que permiten a los niños conocer el mundo que los rodea y reconocerse como protagonistas activos.
Estas experiencias se diseñan respetando los tiempos individuales, las necesidades propias de cada niño y su manera particular de interactuar con el entorno.
También, el Jardín Maternal favorece la construcción de los primeros vínculos sociales, tanto con pares de la misma edad como con los adultos referentes.
La presencia de una docente significativa, que acompaña, sostiene y media las experiencias, resulta clave para generar un marco de cuidado, afecto y confianza, indispensable para que los niños se animen a explorar, comunicarse y vincularse con otros.
La propuesta educativa se sustenta en el respeto por la singularidad de cada niño, valorando sus ritmos de desarrollo, intereses y modos de expresión.
Se promueve el cuidado integral, atendiendo tanto las necesidades físicas como emocionales, y se acompaña de manera progresiva la incorporación de prácticas cotidianas que favorecen la autonomía, como la alimentación, la higiene, el orden de los materiales y la participación en la rutina diaria del jardín.
El Segundo Ciclo del Nivel Inicial se concibe como una etapa de consolidación de la trayectoria educativa, en la que se profundizan y fortalecen los aprendizajes, los vínculos y las actitudes que los niños han comenzado a construir desde sus primeras experiencias escolares.
La institución acompaña este proceso desde una propuesta educativa integral, que contempla el desarrollo social, emocional, cognitivo, corporal y comunicativo de cada niño, en un marco de respeto, cuidado y educación en valores.
El juego continúa siendo el eje central de la enseñanza, entendido como una actividad fundamental que permite a los niños explorar el mundo, expresar emociones, construir conocimientos, interactuar con otros y resolver situaciones problemáticas.
A través de propuestas lúdicas, creativas y desafiantes, se promueve la curiosidad, la iniciativa, la participación activa y el placer por aprender.
A lo largo de este ciclo, se refuerzan y valorizan actitudes vinculadas a la construcción de vínculos positivos, como el respeto por el otro, la escucha, la cooperación, la empatía y el reconocimiento de la diversidad.
Se propicia un clima institucional que favorece el sentido de pertenencia al grupo, la confianza en sí mismos y la seguridad emocional necesaria para animarse a explorar, preguntar y expresar ideas.
La propuesta pedagógica promueve el desarrollo progresivo de la autonomía, acompañando a los niños en la incorporación de hábitos, rutinas y responsabilidades acordes a su edad.
Se alienta la toma de decisiones, el cuidado de los materiales, la organización del trabajo y la participación en la vida cotidiana del jardín, fortaleciendo la responsabilidad y el compromiso.
El lenguaje ocupa un lugar central como herramienta para comunicarse, expresar pensamientos y emociones, interactuar con otros y construir significados.
Se generan situaciones que enriquecen el vocabulario, favorecen el intercambio oral y acercan de manera paulatina a los niños a prácticas sociales de lectura y escritura, respetando los procesos individuales y promoviendo el interés por el mundo letrado.
La exploración creativa y expresiva, a través de las artes visuales, la música, el juego dramático y el movimiento, se constituye como un espacio privilegiado para que los niños puedan manifestar emociones, ideas y vivencias, desarrollando la sensibilidad, la imaginación y la capacidad de expresión.
En este ciclo, se refuerza especialmente el desarrollo socioemocional, acompañando a los niños en el reconocimiento y la gestión de sus emociones, en la resolución de conflictos y en la construcción de normas de convivencia compartidas.
Estas experiencias favorecen la formación de sujetos capaces de relacionarse de manera respetuosa, solidaria y responsable.
El Segundo Ciclo del Nivel Inicial asume así el desafío de ofrecer un recorrido educativo continuo y significativo, que siente las bases para el pasaje al siguiente nivel, fortaleciendo actitudes, valores y aprendizajes que acompañarán a los niños a lo largo de su trayectoria escolar y personal.
ABP — Aprendizaje basado en Proyectos: las propuestas educativas incluyen proyectos que involucran varias áreas de aprendizaje.




